27 de agosto de 2016

"El perro", de Alberto Vázquez-Figueroa

El perro Alberto Vázquez-Figueroa
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Debolsillo

SINOPSIS: 
En un penal de América Central, un preso político y un perro se observan fascinados el uno por el otro. Cuando el preso se evade tras herir mortalmente al guardián, el animal, condicionado por su amo antes de morir, se lanza en su persecución. Los dos adversarios se enfrentan en una lucha atroz e infatigable, y, a medida que transcurren las semanas, se establece entre ellos una extraña complicidad, hecha de sentimientos tan opuestos como el odio y la autoestima.

OPINIÓN:
Novela ambientada en una dictadura indefinida de América Latina, en la que se narra la fuga de un preso y la posterior persecución que sufre por parte de un feroz perro entrenado para obedecer hasta la muerte. La lucha por la libertad del reo huido pronto se convierte en una cuestión de supervivencia. El relato de la persecución a vida o muerte es apasionante, y muy interesante como se intercalan los puntos de vista de los contrincantes -a pesar de que en algún momento los razonamientos del can parecen demasiado humanos-, ambos grandes luchadores con sentimientos poderosos. Me ha encantado, una historia intensa que recomiendo.
Esther Rodríguez

26 de agosto de 2016

"Los bosnios", de Velibor Čolić

Los bosnios Velibor Colic
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Laura Salas Rodríguez
Editorial: Los bosnios

SINOPSIS:
Los Balcanes, años 90… He aquí la estremecedora novela de una época terrible. He aquí un libro de relatos emocionante y lúcido sobre los muertos de aquella guerra: lápidas, casi, más que capítulos. He aquí, también, la autobiografía de su narrador, un joven escritor bosnio convertido en soldado en medio del Apocalipsis.
Los hombres y mujeres de cada bando, las palabras comunes (y las diferentes), las ciudades arrasadas… Y, escasos como diamantes, algunos pequeños gestos de bondad y ternura en medio de la barbarie. Son éstos, junto al bienvenido humor, los únicos momentos de «descanso» que tendrá el lector de esta obra maestra del dolor, de la vergüenza y de lo incomprensible, intensa y hermosamente desoladora como pocas.

«Ante una de las escasas casas musulmanas del barrio serbio de Modriča descubrieron, en una mezcladora de cemento, el cadáver machacado de una niñita de nueve años, desnuda. Desde el principio de la guerra no había electricidad en Modriča, por tanto debían de haber hecho girar la mezcladora a mano.»

«Durante uno de los bombardeos de Sarajevo, Huso, a quien la alerta sorprende en la calle, se apresura a refugiarse en la bodega del edificio en el que vive. En el patio, se encuentra a su vecino Haso balanceándose en un columpio para niños.
—¡Eh, Haso! —dice Huso, sin aliento—. Todo Sarajevo a punto de palmarla, y tú no encuentras nada mejor que hacer que columpiarte. Salva el pellejo mientras estés a tiempo…
—Si no me estoy columpiando —responde Haso—, ¿no ves que estoy fastidiando a un francotirador serbio?»

OPINIÓN:
Velibor Colic es un escritor de origen bosnio que fue testigo directo de la guerra de los Balcanes en la que fue reclutado muy a su pesar. Al tiempo desertó pero su casa quedó destruida así como Modrica, su ciudad natal. De hecho, gran número de historias recogidas en este volumen se sitúan allí. Son relatos de vida, muerte y destrucción sin sentido, breves, apenas alcanzan una página o poco más, y sobre todo concisas, sin lugar al sentimentalismo, sino al realismo más puro, directo. La muerte está presente en el bando bosnio, pero también en el serbio, la muerte no hace distinción y la guerra, menos. Villas completas son arrasadas al igual que los monumentos históricos o los lugares de culto. El libro del autor bosnio, a pesar de la dureza, recoge además momentos de humor que dejan patente lo absurdo de la situación. El conjunto de estas pequeñas piezas narrativas sirve de reflejo de lo que ocurrió, contra el olvido y como homenaje a lo perdido.
Interesante lectura y, como siempre considero en estos casos, nunca está de más
.
Dolors Martínez

25 de agosto de 2016

"Rayos", de Miqui Otero

Rayos Miqui Otero
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Blackie Books

SINOPSIS: 
Fidel Centella se va de casa sin saber qué busca, y quizás por eso todo le llegará por sorpresa: el dilema de si Bárbara, la chica que roba y silba, o Diana, la que tiene mucho y lo ofrece todo; las hazañas en el ruinoso piso compartido que apenas duerme; las leyendas urbanas de un barrio con casi tanto color como sombras; los brindis con su padre enfermo. Siempre rebotando entre la memoria gallega de su familia emigrante y la promesa de muchas vidas posibles. Cuando quiera orientarse, mirará los rayos de luz que nacen en la montaña de su ciudad. Esos que, como Justo, Iu y Brais, siempre han estado ahí. Los que, como sus amigos, brillan más cuando todo está oscuro. Los que le muestran el camino a casa.
Rayos es la novela más íntima y poderosa de uno de los mejores narradores del panorama literario nacional. Otero retrata una realidad compleja con una mirada luminosa. Caleidoscópica, sutil y, sobre todo, viva.

OPINIÓN:
Una de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo. Durante su lectura y al acabar se han dado las dos circunstancias que más valoro (como el resto de lectores, supongo) en una obra. Primero, la familiaridad con situaciones y personajes, esa sensación de haberlo vivido todo y conocerlos en persona y de que, en cualquier momento, se les puede llamar por teléfono para preguntarles qué hay de cierto y de ficción en lo que se cuenta, qué pasó en realidad. Por otro lado, el poso, la estela que deja la novela una vez cerrada, y que regresa una y otra vez al lector para recordar una escena o preguntarse qué hubieran hecho Centella, Brais o Bárbara en nuestro lugar.
La historia alterna tres líneas temporales, siendo la de mayor peso la presente: Félix decide irse de casa al quedarse fuera, en pijama y zapatillas, sin las llaves, y de esa guisa se marcha al piso de los rayos, sus amigos de toda la vida. Félix trabaja de precario en un periódico donde prepara un reportaje sobre acoso inmobiliario al tiempo que conoce a una chica de una clase social no ya superior, sino de otro universo, y camina un tiempo por dicha galaxia junto a ella.
En segundo término tenemos la historia de los padres del narrador en el momento en que emigran de Galicia a Barcelona y los recuerdos de infancia y adolescencia con sus actuales compañeros de piso (un piso sin ventanas en la cocina y con el frigorífico desenchufado en mitad de un pasillo por el que sólo pueden pasar de perfil) y de su amiga y actual compañera en el periódico Bárbara, encantadora, cleptómana y antisistema.
Como suele suceder en las obras de Mendoza o Marsé (autor este último por quien Otero no oculta su devoción) Barcelona es una protagonista más de la obra, fluyendo la historia entre un barrio pobre y marginal, con jeringuillas y papel de aluminio en las esquinas y portales, y opulentas cenas y reuniones en barrios donde el día antes había estado recogiendo muebles de la basura con sus amigos.
Una magnífica sátira social donde tienen cabida la amistad, el amor, la nostalgia, el trabajo precario, el acoso inmobiliario o la inmigración.
Con agosto recién comenzado creo poder decir sin riesgo de equivocarme que va a ser una de las tres mejores lecturas del año. La recomiendo sin duda
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21 de agosto de 2016

"Tren a Pakistán", de Khushwant Singh

Tren a Pakistán Khushwant Singh
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Marta Alcaraz
Editorial: Libros del Asteroide

SINOPSIS:
A comienzos de 1947 los territorios del Indostán que dependían del Imperio Británico alcanzan la independencia. El territorio continental de la India queda dividido en dos países: India y Pakistán (de mayoría musulmana); el odio religioso se extiende por ambos produciendo centenares de miles de muertos y generando un conflicto que todavía perdura. Cuando en Mano Majra, un pequeño pueblo al norte de la India junto a la frontera con Pakistán, el prestamista local es asesinado, todas las sospechas recaen sobre un conocido ladrón sij, enamorado de una musulmana. Las habladurías que provoca el crimen, la llegada de un tren cargado de cadáveres y los rumores de revueltas en otras partes del país terminan enrareciendo la convivencia en el pueblo. Este clásico de la literatura india, publicado por primera vez en 1956, nos recuerda lo sencillo que es incitar al odio y romper la armonía en comunidades que han convivido pacíficamente durante siglos. Tren a Pakistán es una emotiva novela que nos ayuda a comprender la riqueza y complejidad de la India y la de una región de cuya estabilidad depende, en gran medida, la paz mundial.

OPINIÓN:
Hasta ahora desconocía por completo este libro y la existencia de Khushwant Singh, escritor y periodista indio, célebre en su país durante la segunda mitad del siglo XX.
Lo que me llevó a leer Tren a Pakistán es, primero, el tema, después que estuviera publicado por Libros del asteroide fue un punto extra a favor, ya que, en mi opinión es una editorial notable.
Sobre el tema, ya son numerosas las publicaciones de diversa índole que he podido leer acerca de la complejas relaciones históricas y sociales en Afganistán, Irán, Pakistán, la India (las novelas de Khaled Hosseini, la biografía de Malala o de Nelson Mandela, la novela gráfica Persépolis, por ejemplo), por ello me animé con “Tren a Pakistan”.
Esta es una novela corta, que recrea el clima de incertidumbre y violencia que vivió la región con la partición de la India y la creación de Pakistán en 1947. La trama transcurre en una aldea india fronteriza con Pakistán, un lugar donde conviven musulmanes y sijs como antaño, donde pervive la tradición y la tolerancia, hasta que en la estación se detiene un tren cargado de muertos proveniente de Pakistán, es decir cargado con familias sijs e hindúes. Este hecho macabro será la semilla que cosechará el miedo, las dudas y, por último, la violencia. A este suceso hay que sumarle las imperfecciones de un sistema recién nacido (la India se debía manejar sin los ingleses), y una sociedad primitiva basada en castas (de los habitantes de la aldea casi ninguno sabe leer y escribir, viven del campo y poco más), lo que propicia que la justicia funcione de manera arbitraria.
Parte de la moraleja de la historia es, resulta muy fácil prender la mecha, de la violencia/discordia, si se desea.
Me ha gustado bastante, es corto, fácil de leer y de estilo sencillo, si bien, en ocasiones, es muy descriptivo.
Dolors Martínez

5 de agosto de 2016

"Una sensación extraña", de Orhan Pamuk

Una sensación extraña Orhan Pamuk
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Pablo Moreno González
Editorial: Random House

SINOPSIS:
"Una sensación extraña", la novela más reciente de Orhan Pamuk, arranca con el anuncio de que lo que vamos a leer es, por un lado el relato de la vida, las aventuras y los sueños del vendedor callejero Mevlut Karatas, y por el otro un retrato de la ciudad de Estambul entre 1969 y 2012 visto a través de los ojos de numerosas personas.
Desde que a los doce años abandonara la aldea de Anatolia donde nació, Mevlut Karatas no hace más que fantasear sobre su vida. Instalado en Estambul, desde el primer momento se siente cautivado por la ciudad vieja, sometida a constantes transformaciones, y por la nueva metrópoli que se abre paso rápidamente en su lugar. Y es allí, en «el centro del mundo», donde le veremos crecer, enamorarse y ganarse la vida como vendedor callejero de boza, una bebida tradicional turca.
Pasa el tiempo y él sueña con prosperar, pero el azar parece conspirar en su contra. Y mientras todos a su alrededor logran hacer fortuna, él sigue deambulando de noche por los callejones de la ciudad, subsistiendo a base de míseros trabajillos que no conducen a nada y con esa sensación extraña que le hace sentirse diferente a los demás. Hará falta un nuevo giro del destino para que Melvut comprenda finalmente qué es lo que lleva toda la vida anhelando.

OPINIÓN:
Hace unos días que terminé de leer “Una sensación extraña” la enorme (y no solo por sus 700 páginas) última novela del Nobel turco Orhan Pamuk, de quien no había vuelto a leer nada desde la fascinante “Me llamo rojo”.
En su último libro, editado primorosamente por Literatura Random House, el autor (a través de las voces narrativas de los variopintos personajes que rodean al protagonista, Mevlut, un niño que a comienzos de los sesenta emigra a la ciudad con su padre desde la pobre región de Anatolia central, al igual que su tío, sus primos y cientos, miles de hombres y mujeres que huyen de la miseria del mundo rural) consigue realizar una espléndida crónica de los últimos cincuenta años de la gran urbe que una vez se llamó Bizancio, luego Constantinopla y que en 1930 pasó a llamarse oficialmente Estambul.
Desde la precaria chabola en las colinas alrededor de la ciudad, donde se asentaban los emigrantes y que con el paso de los años y la especulación urbanística acabarían convirtiéndose en barriadas e integrándose en la metrópoli, hasta el minúsculo piso en la ciudad antigua, donde se muda con su familia, Mevlut es un testigo privilegiado de los acontecimientos políticos, sociales y económicos que se van sucediendo en Estambul: los golpes de estado, el autoritarismo de los militares, la persecución de los kurdos, la violencia de la extrema derecha, el dogmatismo de la izquierda, la corrupción a todos los niveles y la intransigencia del Islam, pero sin embargo, nuestro protagonista adopta una actitud una tanto pasiva, sin llegar a tomar partido por nada que no sea su familia y su trabajo como vendedor ambulante; un trabajo duro con el que sabe que no podrá prosperar mucho, pero que le encanta porque le permite patear sus calles, hablar con las gentes y observar la mutación de su querida y desmesurada ciudad, que crece, se transforma y se moderniza, pero que a la vez se mantiene anclada en el pasado.
“Una sensación extraña” es la narración magistral de la historia reciente de la compleja ciudad de Estambul y sus historias de soledad, de miseria, de esperanzas, de injusticia, de brutalidad, de corrupción, de resignación, de sueños cumplidos o incumplidos… pero también es un canto al amor, a la nostalgia y a la integridad.
En su contra, tengo que decir que me han sobrado unas cuantas páginas (sobre todo en lo referente a los nombres de los diferentes barrios y asentamientos, por repetitivas y machaconas)
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Yolanda Castilla Galdos
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